Rayos vs Tormentas

Dijeron que... era un día de tormenta. Las lluvias torrenciales, visitarían Madrid en breves. El cielo estaba oscuro, sin luz, ni color. Relámpagos malditos. Truenos veloces que hacían temblar a cualquiera que les temía. El viento soplaba, soplaba... y te negaba tu paso hacia delante... Yo no estaba dispuesta a dejarme ganar por un agente atmosférico, porque sabía que podría conseguirlo. Sabía que tarde o temprano, llegaría la calma pero yo tenía que seguir esperando, de pie. Y si me caía, me levantaba a pesar de no quedarme fuerzas para seguir. Pero cuando menos te lo esperas, se asoma entre las oscuras nubes del cielo un rayo de sol que te ilumina el camino, y poco a poco comenzaba a desaparecer las lluvias, la tormenta, el barro...
Tantas veces en mi vida, he experimentado una tormenta que no recordaba el rayo de sol, es decir, la claridad, la tranquilidad, el apoyo, la comprensión, el ánimo, la alegría, el buen humor, la esperanza, la caridad y el amor... Todo eso me lo ha demostrado alguien, que sabía que necesitaba desatar mi tormenta y ha podido mantenerse en pie hasta el final. No siempre encontramos personas que nos quieren, que quieran ayudarnos. Eso es ser amig@, eso es ser buena persona, eso es pensar con el corazón.
Dicen que las grandes tormentas arrasan con todo, pero yo digo que todo no. Menos a los rayos del sol, que nos darán calor a nuestros huesos y nos harán pensar que por qué no, volver a empezar de cero...¿? 



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