Clásico y sencillo.

Pequeña, no pierdas la esperanza. Pero no te pierdas entre las nubes. No dejes de volar tus ilusiones porque luego llorarás, por tu propia culpa. Sé sensata y ten picardía para manejar la situación. No huyas o fijas una sonrisa forzada. Simplemente actúa. Pero pon en marcha esas armas de tu persona, que te diferencian del resto y te hacen ser la excepción entre el millón. No temas por el resultado, si utilizas bien los medios, el final será satisfactorio. Aprende a valorar lo que te rodea: el tiempo, la espera, la calma, la compañía y la claridad. 
Los pequeños consejos son grandes en nuestras vidas, aunque cueste creerlo. 



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