No hablemos de despedidas. Ni de accidentes. Ni de lágrimas. Ni de olvidos. Ni de pérdidas de inexistencia. No hablemos absolutamente de cosas que nos separan de la vida, que nos alejan de Dios, que nos hacen transformarnos, que nos provocan malas pasadas, que nos hacen preguntarnos cosas que aún no han sucedido ni se sabe si pasarán. Absurdo es preocuparse del futuro, hay que saber llevar un ritmo. Da igual si es sola, acompañada. Tú eres dueño de absolutamente todo con relación a tu persona. 
Si conoces a las personas que te rodean comprobarás que una mirada lo dice todo. Dice más que cualquier cosa. Trasmite una seguridad, una profundidad, un alivio, una alegría, una tristeza... Eso no se puede ocultar, bueno existe una manera: No contando lo que te sucede y fingiendo delante de los que se preocupan por ti. Es una pena que existan personas así, pero hay mucha gente que me importa y que me interesa saber que es lo que se esconde detrás de esa mirada de ojos claros, marrones, oscuros... Detrás de esas acciones, detrás de esas palabras, detrás de esas lágrimas... Quiero saber, quiero conocer, quiero ayudar...
Posdata: No te ocultes, muéstrate a la confianza. 



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