De dónde vienes y a dónde vas.

Dicen que cuando lo has hecho mal una vez, no puedes rectificar.

El día a día está lleno de errores. Da igual que te levantes, si vas a fallar en lo mismo. ¿Qué sería la vida sin la lucha constante? ¿Sin las ganas de superarse a uno mismo? ¿Sin la confianza y seguridad de tu persona? ¿Sin tus principios? ¿Qué sería la vida sin aquello en lo que crees?
Mi respuesta: No sería nada. La vida no tendría sentido. Nosotros no existiriamos. Nosotros seríamos polvo del que nos convertimos.

Todo en este mundo está conectado. No hablo de las comunicaciones, no hablo de la globalización. Sino de un sentimiento, de un valor... El bien, el amor... Puede que el hombre tienda a hacer el mal, pero siempre sabemos sacar lo mejor de nosotros. Sabemos que sin la compañía de los que queremos nuestra vida no tendría sentido. Estaríamos solos, consumidos por el egoísmo.

Sabemos que daríamos nuestra vida para salvar a otro. Sabemos sacar una sonrisa cuando alguien llora. Sabemos que no hacemos las cosas bien, pero sabemos afrontar nuestros miedos, nuestras debilidades. Sabemos lo que significa ser diferente y fiel a lo que crees. Sabemos que los hipócritas no llegan muy lejos. Sabemos poco, pero saber está a nuestro alcance... Siempre hay esperanza. Siempre hay un lugar al que llegar y un lugar del que partir.

Posdata: ¿Tú por qué luchas?

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