Sin condición.

Ella quería escribir. Ella no quería tener que escribir cómo se sentía. Quería escribir sobre alguien que quisiera que escribiera sobre sí.

Lucía un vestido azul marino de estampado floreado. Sus ojos se perdían en la profundidad de las cosas que miraba. Sus piernas caminaban sin tener una dirección fija. Ella no esperaba a nadie en particular, prefería tirar hacia delante para no depender de nadie. A veces dudaba de qué camino elegir pero, casi siempre, se equivocaba de dirección.

Ella sabía que prefería ver sus problemas desde la distancia. Antes que ponerse a pensar lo asqueroso que estaba siendo su vida. Había aprendido a pisotear esos problemas, inundándolos en medio de todos sus proyectos no llevados a cabo. Lo que no sabía era lo que iba a ocurrir. Ella no veía dónde estaba el problema. Era la manera de enfrentarse contra lo que creía que le estaba haciendo daño. Pero se equivocaba. Pisotear a los de su alrededor no iba a solucionar nada, sino a quedarse perdida entre desiertos sin sombra ni compañía. No encontraba a aquella persona que quería. Esa persona estaba demasiado lejos, pero ella prefería no notar su ausencia para acostumbrarse a vivir sin compañía.

Pero las cosas cambian. Ella quería no reconocer que no tenía nadie a su alrededor cuando más de una persona preguntaba por ella. Una vez escuchó que no se valoran las cosas hasta que se pierden. Ella memorizaba en su interior aquella frase, cuando al mismo tiempo salió corriendo. Quería buscar lo que necesitaba. Un hombro donde pudiera descansar.

Posdata: Nunca pierdas el teléfono de aquel que te dijo la verdad y te dio su amor incondicional.

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