A palos.

¿Morir, matar o suicidar? ¿Luchar, pelear o intentar? ¿Correr, huir o perder? ¿Pensar, actuar o callar? ¿Luchar para ganar o luchar para perder? ¿Caminar con paz o correr sin más? ¿Culpar o perdonar? ¿Sentir o consentir?

Demasiadas preguntas que deben ser... O pueden ser respondidas. A veces nunca se entiende el por qué, pero en esta ocasión hay una causa y una reacción. Hay más de un sentimiento que viaja por mis venas y me llena el corazón de amargura, impotencia y con algún toque de desesperación. Sentimientos que son peores, en ocasiones, que las drogas o los vicios. Mis pies están quietos en el suelo. No quieren ni retroceder, ni huir, ni seguir. ¿Qué hacer en estas ocasiones, cuando las personas te demuestran lo amables que son en apariencia y lo falsas que son en realidad? ¿Cómo pensar con la mente fría dejando al corazón al margen?
Podría hacer muchas cosas, ¿no crees? En el fondo sé la respuesta, pero aún tengo que reprimir mis instintos de matar a alguien, de desear lanzarle una mesa en la cabeza... Pero, claro, no sería a "propósito". 

Más de una vez, escuché la frase de... "Total me da igual", "total por uno o por dos"... "Total como no tengo remedio, jodo al mundo entero". Esa palabra, "total", en mates significa la cantidad de un todo. En la vida real su significado es connotativo, es decir, demuestra subjetividad. Para mí hoy, esa palabra definiría todo lo que hoy he pasado y he sentido. He sufrido cómo me han dado la espalda, cómo no me han consolado, cómo nadie ha sabido decirme algo útil o reconfortable...

Posdata: La vida está llena de palos. Quién se da los palos, o mejor dicho... Quién es el que te da los palos.



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