Creeme... Vales más de lo que crees.

Comprensión. ¿Acaso sabemos qué es consolar? Tampoco sabemos cómo hacerlo.

Recuerdo aquellos momentos de mi infancia en los que lloraba, simplemente, porque echaba de menos a mi madre. Ahora, todo por lo que se lloraba es algo más que un simple hecho. A veces se llora por desesperación. Otras por necesidad. También, por tristeza, añoranza y pérdida. En más de una ocasión he llorado por cosas que sentía, por momentos en los que a veces se flaquea y se pierde la esperanza y la confianza. Quiero recuperar lo que una vez fue mío, pero a lo mejor, debo aprender a tratarme o a quererme un poco más. A no ser demasiado dura conmigo misma. Aún me quedan muchas cosas por saber y aprender. Aún queda mucha vida para caer, levantarse y superarse.

No todo lo malo debe ocupar nuestros pensamientos. No por un fracaso se debe valorar menos el éxito. De los errores se aprende. De los fracasos surgen los grandes éxitos. Dejarse llevar por la desconfianza y la inseguridad solo te hará caer más...

¿No lo ves? Ahí vas a estar tú porque ahí estarás sonriendo por tu triunfo, por tu trabajo, por tu sueño. Recuerda que el mérito es de uno mismo, de lo que se cree y de lo que se quiere ser.

Posdatas: Tener miedo es de humanos, pero hundirse no es una opción. 

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