Todo o nada.

Difícil es luchar contra todo, pero siempre que haya esperanza todo puede ser posible.

No he conocido el dolor de perder a alguien y saber que no volverás a verla, a tocarla. Jamás hubiera pensado estar donde estoy ahora. Nunca creí que este día llegaría y que yo sería distinta. El rumbo de la vida puede ahogarte o darte una racha de suerte, pero no puedes hundirte siempre que estés en las malas. Pienso lo poco que he vivido y lo mucho que he aprendido durante esta corta vida. Por eso pensar en lo que vendrá no tiene sentido porque cada día es diferente, único, irrepetible. Aunque haga la misma rutina de levantarme, ducharme, desayunar no todos los días me ocurre lo mismo. Siempre me sorprende algo del día. Siempre hay algo nuevo que me llevo conmigo. Intento no ahogarme en la rutina, pero hay que ser creativo e innovador. No soy ningún genio, pero creo que mi percepción de ahora no es la misma que la de seis años atrás. ¡A eso me refiero! Nada es igual que ayer, pero todo puede ser mañana. Pienso que hay que valorar, crecer, madurar, llorar, meter la pata, querer, perder... Hay muchas cosas que hacer y que no valoramos salvo los últimos segundos antes de acostarnos o de despedirnos. Creemos que aún no queda nada más por descubrir, cuando en realidad no nos imaginamos lo que hay a nuestro alrededor y lo que tenemos en nuestro interior.

Es cierto que dicen que "tenemos tiempo para todo". No puedo parar de preguntarme qué haría o a dónde iría. No podría responder a esa pregunta porque es difícil ponerme en esa situación, pero me gustaría ir a un lugar donde he sido feliz y donde he estado con dos personas que han sido importantes para mí.

Posdata: La vida cambia y te cambia. Dios hace lo mismo aprieta pero no ahoga.

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