Ojalá que llueva café en el campo.

''Y no me importa nada....''.

Me gusta el sabor dulzón del café con leche y azúcar. No es un sabor muy especial, pero la sensación que deja en mi paladar al tomarlo... No lo hace ningún café. Mi vida está llena de tazas de café. Es cierto que no todos los días son dulces, más bien amargos, hostiles, calientes, molestos... Sobre todo cuando se me cae el café encima y no puedo evitar enfadarme por mi ansia. Cuando me voy de viaje siempre hago una cosa que jamás hago en mi vida diaria porque si lo hiciera, perdería ese valor. Esto me ocurre con todas las personas que conozco y que quiero. En mis días de pesadez, cada una de esas personas hace que me sienta como en casa. Hace que olvide todo lo malo que puede tener mi pequeña vida. Son como pequeños tiempos de placer que me regala Dios. No sé si sería la misma sino estuviera rodeada de ellos, pienso que no porque me encantan las personas. Para mí son pequeños misterios que nadie puede resolver, si uno mismo no se molesta en conocer. 

A mí lo que me hace sonreír no es el hecho de que quieran hacerme sonreír, sino que los demás sonrían porque son felices conmigo, porque me quieren en sus vidas, en realidad porque les importo. No es lo mismo ser importante a que les importes. Siempre que me despido de algún amigo me quedo con buen sabor de boca, aunque no lo parezca. Puede que me muestre hostil o dura, pero no lo soy del todo. Siempre que discuto o tengo malentendidos con alguien que me importa, eso me duele. Me hace infeliz, no me hace indiferente. Por eso siempre que un amigo se va lejos para estudiar o para iniciar una nueva vida, parte de mi pequeño corazón se va con él. Duele pero aprendes a creer en eso de que la felicidad no es tuya, es la suya. En esta sociedad tan materialista, ser egoísta está a la orden del día y eso no te hace feliz. Así te destruyes a ti mismo. Cuantos más cuidados tienes para ti, menos feliz eres. No eres afortunado por estar rodeado de gente. Lo eres cuando estás rodeado de quienes te quieren.''Amigos de verdad se cuentan con los dedos de una sola mano''. Lo mejor es tener a personas que te hacen ser mejor, sin que te des cuenta. No te intentan cambiar, simplemente te aceptan y llegan a quererte. ¿Quién se resiste a eso?


Posdata: Que no se acabe el café con leche. Que nunca dejemos de ser amigos.



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