Mitad regalada.

Medio rostro. Un ojo me mira. Tu mano me eleva. Las nubes hoy no están cerca.
Tus labios no dicen nada. Tus palabras no se oyen. Tus latidos son campanillas en mis oídos. Nada de esta tierra me pertenece.

Clamo y escuchas mis deseos. Tu respuesta es una sonrisa. No me hablas, me cantas. Me inspiras una canción. Me tocas las alas y ya no toco el suelo. Vuelves a mirarme y te digo que ahora lo entiendo. Sin su presencia soy la misma, pero mi corazón no lo es. La entrega está hecha y lloro. Lloro porque amo. Lloro porque sufro. Lloro porque ahora entiendo. La música cae con ligereza sobre mi casa. La promesa está hecha. Tu palabra ha sido la última y todo se ha cumplido.

Mi vida no es mía. Nada es mío. Lo que tengo me lo reclamas. Lo que me encanta me lo reclamas doblemente. Lo que me preocupa me lo cargas a la espalda. La promesa sigue tatuada. Nunca pido pruebas, tus palabras germinan sin dificultad. Mi mísero corazón dudoso es tu segunda misión.

Líbrame de mis pesares y haz que entienda. Revela tu voluntad para que mis ojos entiendan. No creo en mí, solo creo en lo que tú haces en mí. "No temas" es lo que me dices. Me lo dices cada noche cuando los pesares turban mi calma. "No temas",  repites. "No temas porque siempre estoy contigo".

Posdata: Como corderos en medio de lobos.


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