Lo quiero todo.

Cómo puede ser que la majestuosidad de tu capa ilumine toda una porción del universo. Cómo puede ser que tu sencillez sea tan intensa. Explícamelo, Amor, porque quiero parecerme a ti. Las dudas las apartas de mi pecho. No es lo que te interesa escuchar, sino ver mis grandes ventanas por las que justifico al mundo. Mis filtros entorpecen el conocimiento que me das gratis. ¿Cómo puedo curarme?
 
Contemplo tu luz y me maravillo. No se puede comparar con nada que antes haya visto. Hoy no estoy perdida entre las telarañas, sé dónde ir a buscarte. Tienes tu sonrisa brillante y tus manos sucias. Has estado trabajando pero no estás cansado. Vuelves tus ojos a los míos y me hablas diciendo: Estoy aquí, solo trabajando. Ven, ayúdame. Puedes hacerme una petición, te la concederé. Mi boca se hizo pequeña y se atrevió hablar: Lo quiero todo. Él me respondió con amabilidad: Te lo he dado todo. Tú me pedías que querías un corazón gemelo. Lo tienes y está ahí. Lo que te aflige no es mi presencia. Nunca podría apartarme de ti. Nunca podría dejarte en la soledad de la vida que tantas veces nos  acompaña. No podría ni querría. Sé lo que piensas, Amor, y déjate llevar. Vuelve a jugar con el tiempo entre tus manos y con la serenidad de un niño que solo juega. Vuelve a ser la parte que admiro y amo, porque mi propia creación me ha enamorado sin pretender ser perfecta vanidad, simplemente has sido lo que esperaba. No te reprocho tu tardanza porque aquí el tiempo no corre, ni vuela. Tu llegada ha calmado mi herido corazón, has visto esa puerta y mi casa. La valentía se apodera de tu blando corazón y la suavidad te ha apartado años de tu cara. Deja de preocuparte, no puedo ni quiero cambiar nada. Solo quiero que nuestras miradas sean una y quiero un único palpitar.

Entonces, siento tus manos en mí. Soy tan poco y tú eres tanto para mí. Amor, mi alegría de estar aquí en tu casa. No hay lugar más bello que el apoyo de mi cuerpo sobre el tuyo. Veo con mis ojos, pasas tus besos por los míos y la claridad abandona a la tierna humanidad de la que me despojo.
Estoy frente a ti y solo veo tu fina cara de aceptación y fidelidad. Solo veo sencillez.

Posdata: Sentirte como en los brazos de una madre es parecido a estar enamorado.



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